1996, Chicago
El pito del módem
Mi primera computadora llegó a casa en 1996. Todavía escucho el pito del módem al conectarse: aquel chillido largo y metálico que anunciaba que estabas entrando a otro mundo. Las imágenes aparecían poco a poco, y tener correo de AOL era casi un orgullo.
Descubrí los chats latinos y me daban las tres de la mañana conversando con gente de todas partes. Me entusiasmé tanto que hasta cogí conjuntivitis de tantas horas frente a la pantalla.
Lo cuento con cariño, porque aquella curiosidad es la misma que siento hoy con la inteligencia artificial. La tecnología cambió muchísimo; las ganas de conectar y de aprender, no.
Tú piensas. Ella trabaja. Ella hace el trabajo pesado; tú sigues decidiendo.